La motivación es un estado de ánimo. Un negocio no puede depender de un estado de ánimo, igual que un hospital no puede depender de que al cirujano le apetezca operar.
Todo el mercado de la motivación se sostiene sobre una confusión: cree que el problema es que no tienes ganas. El problema no es ese. El problema es que has montado tu semana de manera que hacen falta ganas para hacer lo importante. Con la estructura correcta, las ganas dejan de ser un requisito.
Por qué falla la fuerza de voluntad
La fuerza de voluntad es un recurso que se agota. Si cada mañana tienes que decidir si hoy prospectas, cada mañana estás gastando voluntad en una decisión que ya deberías haber tomado una vez, para siempre.
La gente que sostiene un negocio durante años no tiene más voluntad que tú. Tiene menos decisiones que tomar. Ha convertido en automático lo que tú negocias contigo mismo cada mañana.