La pregunta se hace mal casi siempre. No es "¿qué es mejor?", es "¿en qué punto concreto de mis números compensa el cambio?". Y esa pregunta tiene respuesta aritmética.
Esto es formación, no asesoramiento fiscal ni jurídico. Los tipos, cuotas, umbrales y obligaciones cambian cada año y varían por país. Lo que sigue son los criterios de decisión, para que llegues a tu asesor sabiendo qué preguntar. La decisión concreta se toma con él, con tus cifras y con la normativa vigente ese año.
Las tres variables que deciden
1. El coste fijo de mantener la estructura
Una sociedad tiene costes que un autónomo no tiene: constitución, contabilidad formal, cuentas anuales, y normalmente una asesoría más cara. Ese coste existe factures lo que factures, incluidos los meses malos.
La pregunta correcta no es si te lo puedes permitir hoy. Es si te lo podrías permitir en un año como el peor que hayas tenido.