Un contrato no se firma para el día bueno. Se firma para el día en que todo se tuerce, que es el único día en el que alguien lo va a leer entero.
No hace falta ser abogado para revisar un contrato de servicios. Hace falta saber qué siete cosas buscar y qué preguntar sobre cada una. Con eso, o lo resuelves tú o llegas a tu abogado con las dudas marcadas, y esa consulta te cuesta una hora en lugar de cinco.
Esto es formación, no asesoramiento jurídico. La validez y el alcance de cada cláusula dependen de la legislación aplicable, que varía por país y cambia. Para firmar algo relevante, revísalo con un abogado.
1 · Alcance: qué entra y qué no
La cláusula que más discusiones evita y la que peor se redacta.
Qué buscar: una descripción concreta de lo que se entrega, con cantidades y límites. Y sobre todo, la frase que dice qué pasa con lo que no está ahí dentro.