El reparto al cincuenta por ciento se elige porque parece justo y porque evita una conversación incómoda el primer día. Las dos razones son malas, y la segunda es la verdadera.
El problema del cincuenta y cincuenta
Tiene dos defectos independientes y los dos son serios.
Bloqueo en las decisiones
Con dos socios al cincuenta y sin mecanismo de desempate, cualquier desacuerdo importante puede paralizar la empresa. No hay mayoría posible. Y los desacuerdos importantes llegan siempre: cuándo repartir beneficios, si contratar, si aceptar un inversor, si vender.