La pregunta no es cuánto cuesta
Casi todo el mundo que se plantea contratar hace mal la cuenta. Mira el salario bruto, lo compara con lo que factura, y decide.
La cuenta correcta tiene dos pasos más. El primero es que el coste de empresa no es el bruto: hay que sumar las cotizaciones. El segundo, y el que de verdad decide, es que esa persona no se paga con facturación, se paga con margen.
Si tu margen es del 45 %, cada euro de coste necesita 2,2 € de facturación nueva. Un sueldo de 24.000 € brutos son unos 31.700 € de coste real, y para sostenerlo necesitas unos 70.000 € de facturación adicional al año. No de facturación total: adicional.
Las señales de que ya toca
- Llevas tres meses seguidos rechazando trabajo que sí querías hacer.
- El cuello de botella eres tú en una tarea concreta y repetible, no en la dirección del negocio.
- Tienes visibilidad de ingresos para al menos seis meses, no una racha buena de dos.
- Puedes explicar en una frase qué hará esa persona y cómo sabrás si lo hace bien.
Si falla el último punto, no contrates todavía. Contratar sin saber describir el resultado esperado es cómo se llega a la conversación del módulo 18, que es la más incómoda de todo el programa.
Contratar para quitarse de encima el agobio. El agobio y la falta de capacidad se parecen mucho por dentro y son problemas distintos. Uno se arregla con procesos y con dejar de aceptar encargos malos. El otro, con una persona. Confundirlos cuesta unos treinta mil euros al año.
Los primeros treinta días deciden
La mayoría de las contrataciones que salen mal no salen mal por la persona: salen mal porque nadie definió qué era hacerlo bien. Antes de que empiece, escribe tres cosas: qué resultado concreto esperas a los 30, 60 y 90 días, con qué se mide, y qué decisiones puede tomar sin preguntarte.
Ese folio es la diferencia entre delegar y descargar trabajo. Delegar es entregar un resultado. Descargar es pasarle tareas y seguir siendo tú el cuello de botella, ahora además pagando un sueldo.
Los porcentajes de cotización, las bonificaciones y las modalidades de contrato cambian cada año y varían por país. Esta calculadora usa una aproximación de trabajo para que veas el orden de magnitud. Antes de contratar, confirma las cifras con un asesor laboral.