Hacerlo todo tú no es una virtud, es una decisión financiera. Y como toda decisión financiera, se puede calcular en lugar de sentirse.
Cuando vas por tu cuenta, hacerlo todo parece obligatorio al principio. Y lo es, hasta cierto punto. El problema aparece cuando esa etapa se alarga dos años más de la cuenta y sigues haciendo la contabilidad un domingo por la tarde porque contratar a alguien te parece un gasto.
El cálculo que resuelve la discusión
Todo empieza por saber cuánto vale tu hora. No lo que cobras por hora, que puede que ni siquiera cobres así. Lo que vale tu hora, que es otra cosa.
Se calcula rápido: coge lo que quieres ganar al año y divídelo entre las horas que puedes facturar de verdad, que son unas 1.400 al año si trabajas a jornada completa y descuentas administración, vacaciones y tiempo muerto. Si quieres ganar 42.000 €, tu hora vale 30 €.