La diferencia entre un negocio y un autoempleo intenso es simple: si desapareces dos semanas, uno sigue funcionando y el otro se para. Y lo que marca la diferencia no es el tamaño, es lo que está escrito.
Cuando todo el conocimiento de cómo funciona algo vive dentro de tu cabeza, tienes un activo con una vulnerabilidad del cien por cien y sin copia de seguridad. No es una metáfora: es una descripción exacta del riesgo.
La hora semanal de arreglo
Esto no se hace en un retiro estratégico ni en un fin de semana dedicado a poner orden. Se hace en una hora a la semana, siempre la misma, durante meses. Es la tercera pieza del sistema que se montó en el módulo 1.
En esa hora se arregla algo que te está costando dinero en silencio. Escribir una plantilla que llevas repitiendo a mano, documentar un proceso, automatizar un paso, redactar la cláusula que te faltó en el último contrato.