Hay tres formas de poner un precio. Dos de ellas te condenan a ganar poco durante toda tu carrera y son, con diferencia, las dos que usa casi todo el mundo.
Los tres métodos
Método 1: por costes
Sumas lo que te cuesta hacerlo, le añades un margen que suena razonable y ya tienes precio. Es el método que enseñan en la carrera y el que usa la mayoría.
Tiene un fallo estructural que no se arregla ajustando el porcentaje: te castiga por ser bueno. Si mejoras y tardas la mitad, tu coste baja, así que tu precio baja. Diez años de oficio te llevan a cobrar menos que el primer día. Es el único trabajo del mundo donde la experiencia reduce la factura.