Ahora mismo tienes una conversación pendiente. Sabes cuál es sin pensarlo, porque te viene a la cabeza a las tres de la mañana. Y llevas semanas, puede que meses, sin tenerla.
No eres cobarde. Estás haciendo lo que hace todo el mundo, que es evitar un coste seguro y presente a cambio de un coste incierto y futuro. El problema es que en este caso el coste futuro casi siempre es mucho mayor, y además crece.
El cálculo que casi nadie hace
Ponle cifra. Es lo único que desbloquea de verdad.
- La subida de precio que no has comunicado. Cliente de 400 € al mes que debería estar en 470 €. Cada mes de retraso cuesta 70 €. Seis meses, 420 €. Con cinco clientes en la misma situación, 2.100 €.
- El socio que no aporta. Si tiene el cincuenta por ciento y hace el diez por ciento del trabajo, cada mes que pasa le estás regalando el cuarenta por ciento del valor que generas tú.
- La factura que no reclamas. Tres mil euros que, con tu margen por venta, equivalen a seis ventas nuevas. Semanas de trabajo comercial.
- El proyecto fuera de alcance que no has parado. Diez horas al mes regaladas, a 30 € la hora, son 3.600 € al año.