Todas las conversaciones difíciles de un negocio tienen la misma estructura. Cambia el contenido, no el método. Cuatro pasos, en este orden, y sin saltarse ninguno.
Paso 1 · El hecho
Se empieza por un hecho concreto, verificable y reciente. No por una interpretación, no por una emoción y no por un historial.
- Mal: "Últimamente no te implicas." Es una interpretación y se puede discutir eternamente.
- Bien: "En los últimos tres meses has entrado dos veces a revisar los proyectos." Es un hecho.
La diferencia no es de cortesía: es que un hecho no admite defensa y una interpretación sí. En cuanto la otra persona puede discutir tu percepción, la conversación se convierte en un debate sobre si tienes razón, y ese debate no lleva a ninguna parte.