La mayoría de los despidos ocurren entre seis y doce meses después de que quien decide supiera que había que hacerlo. Ese intervalo es la parte cara.
Las seis señales
Si reconoces tres o más, la decisión ya está tomada por dentro y lo que falta es ejecutarla.
- Revisas todo lo que hace. No por proceso: por desconfianza. Y esa revisión te está costando más tiempo del que ahorra la delegación.
- Evitas darle las cosas importantes. Le das lo secundario y lo crítico lo haces tú. Con eso has decidido su papel real sin decirlo.
- Te alivia cuando falta. Un día que no está, la jornada te resulta más fácil. Es la señal más honesta de todas.
- Ya has tenido la conversación seria y no cambió nada. Con plazo, con concreción, con revisión. Y en la fecha, lo mismo.
- El resto del equipo compensa. Otras personas están haciendo su parte sin que nadie lo haya decidido, y empiezan a notarlo.
- Te imaginas el equipo sin esa persona y sientes alivio, no pérdida.