La prospección tiene mala fama porque casi todo el mundo la hace mal. Mandar el mismo correo a mil personas es spam y no funciona. Mandar cincuenta correos distintos a cincuenta personas elegidas funciona casi siempre.
La diferencia no está en la técnica de escritura. Está en el trabajo previo de elegir a quién.
La lista de cincuenta
Antes de escribir a nadie, hace falta una lista. Y no una lista comprada ni una lista de sectores: una lista de personas concretas con nombre y apellido.
El criterio para entrar en la lista es que se cumplan las tres condiciones a la vez: