Cuando alguien cobra poco, la explicación habitual es que le falta autoestima. Casi nunca es eso. Son cuatro errores de método, y los cuatro se arreglan sin trabajar la confianza en uno mismo.
Error 1: dar el precio antes del diagnóstico
Es el más caro de los cuatro y el más frecuente. Alguien te pregunta cuánto cuesta y contestas.
El problema no es que contestes rápido: es que sin diagnóstico no tienes nada a lo que anclar el precio. Así que lo anclas a lo único que tienes, que es tu propia inseguridad. Y de ahí sale siempre un número bajo.