Es la parte que más cuesta y la que más rápido resuelve. Y el motivo por el que cuesta tanto es que se percibe como una agresión, cuando en realidad es lo contrario: es dejar de financiar a alguien que no te paga.
Por qué hay que cortar
El que te debe dinero y sigue recibiendo tu trabajo no tiene ningún motivo para pagarte.
Es aritmética de incentivos, no de moral. Mientras el servicio sigue funcionando, pagarte es una de las muchas cosas que ese cliente puede hacer con su dinero, y no la más urgente. En el momento en que el servicio se para, pagarte pasa a ser lo que resuelve su problema.