La creencia habitual es que un negocio pequeño no puede negociar con sus proveedores porque no tiene volumen. El volumen es una fuente de poder, y no es la única.
Lo que tú vales para un proveedor
Un proveedor tiene sus propios problemas, y varios de ellos los puedes resolver tú sin que te cueste dinero.
- Pagar puntualmente. Es más escaso de lo que crees y para un proveedor pequeño vale muchísimo. Un cliente que paga a quince días sin recordatorios es un activo.
- Previsibilidad. Un pedido regular, aunque sea pequeño, permite planificar. Vale más que un pedido grande e imprevisible.
- Poca fricción. Pedidos claros, especificaciones completas, cero cambios de última hora. Le ahorras horas.
- Flexibilidad en tus fechas. Si puedes aceptar entregas cuando a él le encaja, le estás dando algo que vale dinero.
- Recomendaciones. Si trabajas con otros que necesitan lo mismo, eso es negocio nuevo sin coste de captación.
- Crecimiento futuro. Ser un cliente que crece es interesante para un proveedor que también quiere crecer.
Fíjate en que es la misma lógica del módulo 5: hay cosas que a ti te cuestan poco y a la otra parte le valen mucho. Ahí es donde se cierran los acuerdos buenos.