La due diligence es la revisión a fondo que hace quien va a invertir en tu empresa o a comprarla. Mira los números, los contratos, la propiedad de lo que has creado y los riesgos que puedas tener escondidos.
Qué miran de verdad
- Que las cuentas cuadren con los extractos bancarios y con lo declarado.
- Los contratos con clientes. Si son verbales o están mal firmados, los ingresos que representan valen menos.
- La propiedad de lo que vendes. Si el software, la marca o los diseños los hizo alguien externo sin cesión escrita, no son tuyos.
- La situación laboral. Colaboradores en situación dudosa son un riesgo cuantificable.
- La concentración de clientes. Depender de uno baja la valoración de forma directa.
Cuándo se prepara
Años antes, sin saberlo. La due diligence no se aprueba con un esfuerzo de dos semanas: se aprueba porque llevas tiempo firmando contratos, guardando facturas y escribiendo las cesiones de derechos.
Quien no lo ha hecho descubre en ese momento que arreglar cuatro años de papeles desordenados es imposible en el plazo de una operación, y el precio lo refleja.
Lo que cuesta no tenerlo
Rara vez tumba la operación entera. Lo que hace es bajar el precio o meter condiciones: retenciones, garantías, pagos aplazados sujetos a que no aparezca nada.
Dicho de otra forma: el orden documental es dinero, solo que se cobra al final y de golpe.