La tabla de participaciones, que en inglés se llama cap table, es el documento que dice quién tiene qué parte de la empresa. Suena a trámite administrativo hasta la primera ronda, cuando pasa a ser el documento que más se mira.
Qué contiene una bien hecha
- Cada socio y su porcentaje.
- Cuándo entró y a qué valoración.
- Las participaciones reservadas para el equipo, que diluyen aunque todavía no estén entregadas.
- Los instrumentos convertibles, que se convertirán en participaciones en algún momento futuro.
- Los calendarios de consolidación de cada socio, con las fechas.
Por qué se complica
Porque se lleva mal desde el principio. Un acuerdo verbal con alguien que ayudó al principio, un porcentaje prometido a un colaborador, un convertible del que nadie recuerda las condiciones exactas.
Todo eso aparece a la vez el día que un inversor la pide, y arreglarlo entonces exige renegociar con gente que ya no está o que tiene otra idea de lo que se acordó.
Lo que ahuyenta a un inversor
Demasiados socios pequeños sin función. Un fundador que se fue con un porcentaje grande intacto, que es lo que evita el vesting. Y participaciones prometidas de palabra sin documentar.
Las tres tienen el mismo remedio y hay que aplicarlo pronto: escribirlo todo cuando todavía no vale nada y a nadie le importa discutirlo.