Tracción es evidencia de que el mercado responde con dinero. Y hay que ser preciso, porque mucha gente presenta como tracción cosas que no lo son.
Qué sí y qué no
Sí es tracción: clientes que pagan y repiten, ingresos recurrentes creciendo mes a mes, retención alta a los seis meses, coste de captación inferior al valor del cliente, contratos firmados con fecha de inicio.
No es tracción: usuarios registrados que no pagan, cartas de intención sin compromiso, descargas o visitas, menciones en prensa, acuerdos verbales con empresas grandes.
La segunda lista no es inútil: es contexto. Presentarla como tracción es la forma más rápida de perder credibilidad ante alguien que ha visto trescientas presentaciones.
Por qué es el criterio que más pesa
Un inversor evalúa la probabilidad de que un futuro ocurra. La tracción es lo único que ya ha ocurrido, y por eso vale más que cualquier proyección.
Sin tracción, además, estarías vendiendo participaciones al precio más bajo de toda la vida de tu empresa. Y en la mayoría de los casos, seis meses dedicados a vender producen más que seis meses dedicados a levantar.