Un coste fijo es el que existe independientemente de tu actividad. Si este mes no vendes nada, sale igual. Esa es toda la definición y es lo que lo hace peligroso.
Qué entra
- Cuota de autónomos o coste de mantener la sociedad.
- Gestoría y asesoría.
- Alquiler y suministros, si los hay.
- Herramientas y suscripciones.
- Seguros.
- Tu sueldo.
- Una provisión mensual para impuestos, que se olvida siempre y aparece en julio.
La trampa del coste fijo nuevo
Cada coste fijo que añades sube tu punto de equilibrio de forma permanente. Una herramienta de 90 € al mes con un margen del 45 % te obliga a facturar unos 200 € más cada mes, para siempre, solo para pagarla.
Por eso la pregunta correcta antes de asumir un coste fijo no es si te lo puedes permitir este mes. Es si te lo podrías permitir en el peor mes de los últimos dos años.
El error al recortar
Cuando las cosas van mal, el instinto es recortar costes fijos, y lo primero que se recorta suele ser lo comercial: publicidad, herramientas de captación, tiempo dedicado a vender. Es la manera más eficaz de asegurarse un trimestre siguiente peor.