El coste variable es el que se dispara con cada venta. Es la mitad del cálculo del margen, y es donde más errores se cometen.
Qué sí y qué no
Sí es variable: materiales, subcontratas, comisiones de venta, licencias por usuario, envíos, comisiones de la pasarela de pago.
No es variable: alquiler, cuota de autónomos, herramientas de suscripción fija, gestoría, seguros, tu sueldo base.
El caso discutido: tu tiempo
Si eres tú quien entrega el servicio, tu tiempo es un coste variable real y hay que valorarlo, aunque no salga de la cuenta corriente. Si no lo valoras, el margen que calculas es ficticio y vas a tomar decisiones a partir de una cifra inventada.
Se valora dividiendo lo que quieres ganar al año entre las horas facturables reales, que son unas 1.400 si trabajas a jornada completa y descuentas administración, vacaciones y tiempo muerto.
Por qué la distinción decide
Si tu coste variable supera tu precio, cada venta te resta. Vender más te hunde más rápido, y ningún volumen lo arregla. Suena obvio escrito y es exactamente lo que hace mucha gente cuando las cosas van mal: baja el precio para vender más y acelera el problema.