Una métrica de vanidad es la que hace sentir que las cosas van bien sin aportar ninguna información sobre si van bien.
La prueba para detectarla
Hazte una sola pregunta sobre cualquier número que estés midiendo: si este número sube o baja, ¿cambia algo de lo que voy a hacer esta semana?
Si la respuesta es no, es decoración. Y no es inofensiva: ocupa el sitio de la métrica que sí decide.
Las típicas
- Seguidores en redes sociales.
- Visitas a la web sin origen ni conversión.
- Interacciones en publicaciones.
- Suscriptores totales de una lista, sin tasa de apertura.
- Facturación sin margen ni caja al lado.
Las que sí
En captación, solo una importa de verdad: conversaciones nuevas de venta iniciadas. Y antes que ella, la métrica de ejecución: publicaciones hechas frente a planificadas, porque casi todos los canales que "no funcionan" en realidad no se han ejecutado.
En finanzas, cuatro: saldo real, entradas confirmadas, salidas seguras y conversaciones nuevas. Los tres primeros describen el presente y el cuarto es el único que anticipa.