Apalancarse es usar dinero que no es tuyo para hacer más de lo que podrías con el que tienes. La palanca es una buena metáfora: amplifica la fuerza que aplicas, y amplifica igual el error.
Cómo funciona, con números
Pones 50.000 € tuyos en una operación que rinde un veinte por ciento: ganas 10.000 €.
Pones esos mismos 50.000 € y pides otros 50.000 € al ocho por ciento. La operación rinde 20.000 €, pagas 4.000 € de intereses y te quedan 16.000 €. Has ganado un sesenta por ciento más con el mismo dinero propio.
Ahora la otra dirección: la operación rinde un cinco por ciento en vez de un veinte. Sin deuda ganas 2.500 €. Con deuda ganas 5.000 € y pagas 4.000 € de intereses, así que te quedan 1.000 €. Y si pierde un cinco por ciento, sin deuda pierdes 2.500 € y con deuda pierdes 9.000 €.
Cuándo tiene sentido
Cuando el rendimiento esperado supera con holgura al coste del dinero y, sobre todo, cuando ese rendimiento es previsible. Deuda para comprar una máquina que ya tienes vendida en horas de trabajo es razonable. Deuda para financiar una esperanza, no.
La pregunta que decide
No es cuánto puedo ganar. Es qué pasa si esto sale la mitad de bien de lo previsto y tengo que seguir pagando la cuota igual.
Y en negocios pequeños hay que añadir una segunda: casi toda la financiación va a llevar aval personal, así que la responsabilidad limitada deja de protegerte justo donde más falta hacía.