Entregas un trabajo, cobras y das por hecho que el cliente puede usarlo y tú puedes enseñarlo. Ninguna de las dos cosas es automática: las decide una cláusula que casi nadie lee.
Licencia o cesión
- Licencia: tú sigues siendo el titular y autorizas un uso concreto.
- Cesión: transmites la titularidad. Ya no es tuyo y no puedes reutilizarlo.
La pregunta útil no es si ceder o no, sino si el precio refleja lo que se está cediendo. Ceder todo en exclusiva vale más que licenciar un uso concreto.
La frase más rentable
La cesión de derechos queda condicionada al pago íntegro del precio pactado.
Sin ella: entregas, el cliente empieza a usar el trabajo, no paga, y tú tienes una deuda que reclamar mientras él usa algo que ya es suyo. Con ella, mientras no haya pago el uso no está autorizado, y eso es un argumento mucho más potente que cualquier interés de demora.
Lo que ya tenías antes
Si trabajas con métodos, plantillas, componentes o bibliotecas propias, hay que excluirlos expresamente de la cesión. Sin esa exclusión estás regalando tu propia caja de herramientas proyecto a proyecto.