Hay una cifra que describe tu libertad como empresario mejor que tu facturación: qué parte de tus ingresos depende de una sola organización.
Los umbrales
- Menos del 30 %: sano. Puedes permitirte perderlo, y eso se nota en cómo negocias.
- Entre el 30 y el 50 %: vigilancia. Ya empiezas a evitar ciertas conversaciones.
- Más del 50 %: dependencia estructural.
El daño que no se ve en ningún número
Por encima del cincuenta por ciento, dejas de subir el precio, dejas de poner límites de alcance, no reclamas retrasos con firmeza, aceptas plazos imposibles y dejas de prospectar porque estás lleno.
Ninguna de esas decisiones se toma conscientemente. Se toman una a una, cada una razonable por separado, y al cabo de dos años describen una relación laboral encubierta con peores condiciones que un contrato.
Cómo se baja sin renunciar al contrato
No dejando de prospectar nunca, ni el mes que estás lleno. Poniendo un límite escrito antes de necesitarlo. Y dedicando la capacidad de crecimiento a un cliente nuevo antes que a ampliar con el que ya tienes, que es más difícil y es lo que evita la trampa.