Mandas la propuesta, no contestan, lo interpretas como un no y no vuelves a escribir para no molestar. Ese razonamiento repetido cuarenta veces al año es el error comercial más caro que existe.
Por qué no contestan
Casi nunca es un no. Tu propuesta llegó un jueves, esa persona tenía una crisis, la dejó para el lunes y el lunes ya no existía en su bandeja. Tu propuesta no compite contra tu competencia: compite contra el resto de la vida de esa persona.
La secuencia que funciona
- Día 3. Confirmas que llegó y ofreces resolver dudas.
- Día 8. Aportas algo: un dato, una idea, una alternativa. Cada contacto tiene que dar, no solo pedir.
- Día 14. Cambias de canal. Si has escrito, llama.
- Día 21. El cierre limpio: "entiendo que ahora no es prioridad, lo cierro por mi parte".
- A los tres meses. Algo útil, sin pedir nada.
Por qué el cierre limpio funciona
Libera a la otra persona de la obligación de contestar. Mucha gente no responde porque no sabe cómo decir que no. Cuando le das la salida, muchas veces responde, y una parte de esas respuestas son un sí.
El tono
Ni disculpa ni reproche. "Perdona que insista" te coloca por debajo. "Sigo sin recibir noticias" convierte una gestión en una queja. El tono correcto es el de un profesional que hace su trabajo con normalidad.